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HISTORIA DEL LAGO EPECUEN A principios de 1800 la laguna ya era famosa por las propiedades curativas de sus aguas debido a que estas poseen una mineralización superior a las de otros lugares del mundo. Cloruros y sulfatos, mediante procesos fisicoquímicos, producen óptimos resultados en enfermedades reumáticas, de la piel, anemias, diabetes, etc. En 1886, el primer análisis de sus aguas, fue a diez años de la fundación de Carhué, y fue realizado por un químico italiano quién quedó maravillado por la riqueza mineral de las mismas y constató que la salinidad era superior en 10 a 1, es decir que, poseía 340 g/L de sales (el mar tiene 32 g/L del mar), 202 g de ClNa, 137 g de sulfato de sodio y 1 g de carbonato de sodio. Los primeros pobladores y visitantes arribaban al lugar en galeras o diligencias que venían desde Azul, 25 de mayo, y en años posteriores, desde Arroyo Corto, que era punta de riel del Ferrocarril del Sud. Esta gente concurría y acampaba en carpas a sus orillas, maravillados por los comentarios de personas que conocían las propiedades. En 1899 llega el Ferrocarril del Sud y cuatro años más tarde el Ferrocarril Oeste en 1903, con parada en Carhué y en Epecuén (a 2 km del lago). Algunos años más tarde, en 1911, llega el Ferrocarril Midland de Buenos Aires (Puente Alsina - Carhué), que basa esencialmente su publicidad en las bondades del lago y en la rapidez de sus servicios para atraer a los pasajeros. Éste construye su punta de rieles en Carhué, compartiendo estación (bitrocha) con el Ferrocarril del Sud. Cuenta la tradición, que uno de los primeros visitantes fue el Sr. Piazza, al que le habían recomendado en Italia, baños en este lago. Acampaban en lo que fue el Parque Municipal Insúa Narbaitz. En 1909 se da respaldo científico-médico a sus aguas. El Director del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, Dr. José Tomás Sojo convocó y envió a profesionales de diversas especialidades: Dr. Silvio Dessy (Prof. de la Facultad de Medicina de la UBA y Director del Instituto Biológico Argentino); el Dr. Fernando Malenchini (Dir. de Higiene de la Provincia de Buenos Aires y Prof. Titular de la UNLP); el Dr. Luis Mosna (Químico y Prof. de la UNLP) y el Dr. Justo V. Garat (Ex. Director de Salubridad de la Provincia de Buenos Aires). "La mineralización del agua del lago Epecuén es casi idéntica a las conocidísimas aguas de Salies de Bearn y de Biarritz Biscours (Bajos Pirineos), cuyas maravillosas propiedades terapéuticas benefician cada año a millones de enfermos". Las aguas del Epecuén por los cloruros y sulfatos que contiene al mismo tiempo en dosis tan elevadas ocupan el primer lugar entre todas las aguas minerales del mundo, cuya composición química ha sido hasta hoy estudiada y confirmada. En la década de 1920 se comienza a vislumbrar un gran futuro para el Lago Epecuén. Así, varios pioneros y visionarios efectúan obras cuyo fin es dar a los bañistas de Buenos Aires y demás puntos confort y servicios. La sociedad anónima Minas Epecuén fue, junto a Arturo Vatteone uno de los pioneros en la explotación. Primeros Balnearios: • Mar de Epecuén, 1921 por A. Vatteone quién creó hasta un fortín-museo para los turistas • Balneario y Termas de Carhué S.A., 1923 sobre las márgenes del lago cercanas a Carhué • Balneario y Termas de Epecuén S.A., 1924 • Termas Hotel y Balneario Bristol de Carhué, 1923: hacia el SW del Arroyo Pigüé • Balneario y Termas "Plage Hotel", 1922 • Balneario y Termas "Las Delicias", 1927, hotel precursor de la villa Epecuén, recibió a Antonio Podestá, 1929, Luis Sandrini, 1946 • Balneario y Termas "Minas de Epecuén" S.A., 1921 • Balneario y Hotel "Gorostegui", 1926, contaba con una lancha para 35 pasajeros que disfrutaban viajando por el lago • Balneario "Villa Sauri" y Hotel "La Clarita", 1926 • Balneario de la Estancia "La Fortuna", 1922 • Muchos de estos emprendimientos fracasaron, no por la escasez de turistas, sino por la bajante del inestable lago Epecuén. Prosperó el nuevo asentamiento denominado Villa Lago Epecuén: en 1930 contaba con una iglesia, una escuela y todos los servicios de un pueblo. Así se desarrolló el turismo en Epecuén llegando a contar con 5.000 plazas declaradas y 2.000 sin declarar. Eran 280 establecimientos, entre hospedajes, pensiones, hoteles y comercios que llegaron a recibir en las décadas de 1950 a 1970 a 25.000 turistas de noviembre a marzo. La Villa llegó a poseer 1.500 habitantes estables. |